En el Plateau Mont-Royal, ese barrio de Montreal donde las fachadas de piedra gris esconden algunas de las mejores mesas de la ciudad, hay una dirección que resiste al paso del tiempo desde hace décadas: Restaurant La Raclette, fiel a la tradición alpina desde 1985.
Una casa con más de treinta años de historia
Abrir sus puertas en 1985 en el Plateau Mont-Royal y seguir ahí, fiel a sí misma, dice mucho de una casa. Restaurant La Raclette no ha necesitado reinventarse cada temporada para seguir siendo relevante: ha apostado, desde el primer día, por hacer una sola cosa y hacerla bien. En una ciudad donde las modas gastronómicas se suceden a toda velocidad, esa constancia es en sí misma un argumento de peso.
La verdadera raclette alpina, raclada a la mesa
Lo que distingue a esta casa de inspiración suiza es su fidelidad al gesto original: aquí la raclette se sirve raclada directamente a la mesa, tal y como se hace en los chalets alpinos desde siempre. No hay atajos ni versiones simplificadas: es la raclette alpina en su forma más auténtica, la que privilegia el ritual y el tiempo compartido por encima de la rapidez.
- Una casa de inspiración suiza, fiel al espíritu alpino original.
- Queso raclado directamente en la mesa, frente a los comensales.
- Una de las últimas direcciones de su género todavía en pie en Montreal.
El placer de traer tu propia botella
Otro detalle que hace de Restaurant La Raclette una dirección tan querida por los habitués del Plateau es su funcionamiento en modo «apporte ton vin» (BYOW): cada uno lleva la botella que le apetece compartir esa noche. Esta costumbre, muy extendida en Quebec, añade una capa extra de convivialidad a una velada que ya es, de por sí, generosa y comunitaria. Elegir el vino con cuidado antes de salir de casa se convierte en parte del ritual, casi tan importante como escoger el restaurante.
Traer tu propia botella es también traer un poco de tu propia fiesta.
Una de las últimas de su género en la ciudad
En una ciudad donde han abierto y cerrado decenas de restaurantes temáticos, Restaurant La Raclette se ha ganado el estatus de una de las últimas direcciones de su género todavía en pie en Montreal, y sigue siendo una referencia indiscutible para quien busca una raclette a la antigua, sin artificios. Es el tipo de lugar que recomiendas a los amigos que visitan la ciudad y quieren algo distinto a la oferta gastronómica habitual, y también el rincón al que vuelves con tu propia familia cuando llega el frío.
Antes de reservar tu mesa
Como con cualquier institución tan querida, conviene planificar con tiempo: piensa en reservar con antelación, especialmente entre semana o durante los meses fríos, cuando la demanda de raclette se dispara. Y no olvides comprobar los horarios de apertura directamente en su sitio web antes de ir, así como las condiciones exactas de su política BYOW.
Si esta velada te ha dado ganas de organizar la tuya, descubre cómo organizar tu propia noche de raclette, o sigue explorando otras direcciones en nuestro recorrido por la raclette en el mundo.